Experiencias de lactancia. SMLM en el mundo

A nivel mundial ya llevamos algunos días de Semana Mundial de la Lactancia Materna (LM) y me planteo qué más puedo aportar yo dicha causa. Mi tiempo lo dedicaré a principios de otoño, cuando lo celebremos aquí Mallorca. ¿Nuevas aportaciones o investigaciones …? Realmente, desde la más humilde intención, no hay nada que pueda añadir a lo que ya deberíamos ir sabiendo todos y todas: la LACTANCIA MATERNA es el mejor alimento (en mayúsculas) que podemos ofrecer a quien será nuestro futuro y la mejor manera de prevenir la salud de las madres a largo plazo. Por este motivo encuentro especialmente interesante el lema de este año: “por el bien común, sin conflictos de interés”. Más claro, el agua.

Sin embargo, pensándolo bien, creo firmemente que … ¡Sí! ¡Sí puedo aportar una cosita!. Quizás pequeñita, pero no por ello menos importante: la experiencia de mis dos lactancias, satisfactorias y libres. Destaco que fueron satisfactorias porque demasiado a menudo tenemos la idea de que la lactancia será difícil y no siempre tiene que ser así (ahora te cuento); y libres, porque duraron hasta que yo decidí. Sí, todos sabemos que la LM es cosa de dos (madre y bebé) pero la realidad que tenemos y sentimos cada madre es muy íntima y no se debe juzgar nunca. Quizás esto lleva a “conflictos de intereses” pero nada que no se pueda resolver y acompañar

Empezaré por el principio, año 2009. Qué suerte que en Mallorca ya llevaba muchos años funcionando ABAM (Asociación Balear de la lactancia materna) y que muchos martes ofrecían charlas y apoyo a las madres. Empecé a asistir a sus charlas con mi barriguita. Nos lo ponían muy fácil, no había que avisar, sólo saber qué día había reunión (e internet es un gran informador). No pedían pagar entrada, sólo el donativo que nosotros/as consideráramos o asociarse. Una vez allí, en aquella sala del 2º piso de la calle de la Rosa, 3 de Palma, comenzaba el círculo de madres y bebés y / o barrigas (y también algunos padres, madrinas, padrinos y amigos). Todas aquellas experiencias eran un pozo de sabiduría y de fuerza. Cada historia era devorada por mi ser y muchas de ellas me resonaron, tiempo después, una vez en casa, con Bernat pequeño en brazos. Siempre he estado convencida de que asistir a los encuentros me ayudó para que mi primera lactancia fuera un éxito. No tuve ninguna dificultad más allá de las dudas de primeriza que se iban resolviendo compartiendo en tribu.

Tiempo después yo he estado al otro lado. Decidida, cuando mi situación ya me permitía salir de casa para implicarme en la cosas que me interesaban a mí, no dudé ni un momento en acercarme a ABAM y ofrecerme para colaborar después de formarme como asesora de LM. Y la experiencia se repite igual o mejor. Continúo sintiendo que todas las experiencias son un pozo de sabiduría y de fuerza y cada historia es devorada por mi ser para aprender de cada una de las mujeres y familias. También ABAM fue la culpable de que me introdujera en la práctica del masaje infantil y ya lo veis, aquí continúo insistiendo en difundir este hábito tanto como puedo.

La lactancia de Bernat continuó hasta que, cuando él cumplió un año, yo me embaracé de  quién sería su hermanita. Él mismo, cuando yo llevaba unos 4 meses de embarazo, después de una bronquiolitis importante y de un viaje de Navidad con bastante más familia… decidió dejar la teta a pesar de que yo deseaba mantener una LM en tandem. Era su decisión y la mantuvo siempre más (aquí ya apuntaba maneras).

Meses después, nacía Carlota, la pequeña. Carlota lo tuvo claro y nada más nacer, estuvo 2 horas de reloj enganchada al pecho. ¿Es porque nació a la hora de comer? ¿Sabía que había un hermano y quería marcar territorio? Suerte que le respetaron todo este tiempo. Siempre he pensado que su peso ya estaba algo adulterado en el momento de pesar por primera vez (¡sshhtt! No se lo digáis a nadie).

A pesar de que mis pechos no eran “vírgenes” en lactancia, aquí empecé con el primero mini problema en la LM: un escozor en los pezones que se solucionó rápido con la ayuda de un buen aceite de oliva macerado con una cáscara de limón. Al cabo de 10 días venía el segundo y último inconveniente: una mastitis de 3 días a 39º de fiebre en pleno julio. ¡¡Mamá!!!! Súbete a un avión y ven, por favor! Tengo un niño de 22 meses, una de 10 días, la pareja (autónomo) ya trabaja y estoy en 39º de fiebre. Sí, aquí aprendí que en plena subida de leche tienes que evitar dormir con la barriga para abajo. Aunque lleves meses deseando volver a ponerte en esta postura, no hagas este regalito a tus pechos.

Con el reposo y ayuda correspondientes, todo volvió a la normalidad. Fueron unos 15 meses de LM hasta que yo empecé a necesitar saber si mi cerebro podría volver a funcionar como antes. Sabía perfectamente que la OMS recomienda hasta los 2 años y, de hecho, yo empecé esta nueva lactancia diciéndome a mí misma que aquella me gustaría mantenerla hasta que ella me pudiera decir con sus propias palabras que la tetita le gusta mucho. Pero todo esto eran proyecciones hechas antes de encontrarme en situación. Expectativas, deseos, sueños, etc. Imprescindibles para empezar y para superar dificultades, pero que (en mi opinión) no tienen que marcar el ritmo absoluto de las cosas. Sí, puede parecer una tontería, pero cada mujer tenemos y sentimos nuestras necesidades con diferentes intensidades y aquí empezó el destete motivado por mí. La Carlota, evidentemente, no estaba del todo de acuerdo pero lo entendió. Entender no quiere decir aceptar, puesto que durando más de un año tuve una extraña sensación de estar viviendo una lactancia “no resuelta” con mi hija. No puedo saber qué “factura” me pasará esta decisión con el tiempo pero de “facturas” creo que tendré que pagar esta (totalmente consciente) y tantas otras (quizás más inconscientes).

Por esta decisión considero que mis lactancias han sido libres. Me gusta pensar que todas son libres porque han sido decididas por las madres y porque las madres tienen la información y la ayuda suficiente para poderlas llevar adelante.

La información y el apoyo son imprescindibles para tomar decisiones en absoluta libertad. Por este motivo deseo ¡Salud! a todos los peques lactantes y ¡Enhorabuena! a todas las mujeres valientes que se entregan a sus bebés (y no tan bebés).

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