¿HORETA LLARGA ?

Horeta LLarga (en español Horita Larga) es la transformación de la “horita corta” que todo el mundo desea a las embarazadas cuando están a punto de llegar al momento del parto. Creo que es un deseo de cultura popular bastante extendido pero que, desde el momento que conocí como funcionan los partos, no me ha acabado de cuadrar con la realidad. La única cosa que me ayuda a comprender el “buen augurio” es entender que vivimos en una sociedad cada vez más rápida y desconectada de los instintos más primario. Quizás por obstinación personal en intentar respetar los procesos naturales tal y cómo son, preferí esta transformación: Horeta Llarga.

* Horeta Llarga… de embarazo, porque a pesar de que a menudo se hace largo por los inconvenientes físicos y por la impaciencia, es una sensación que las mujeres que lo hemos vivido siempre más recordamos con nostalgia.

 

* Horeta Llarga… de parto. Sin prisas… menos intervenciones. Con los descansos necesarios para recuperar fuerzas, acompañando sin negar las contracciones del útero. Trabajando conjuntamente con nuestro bebé.

* Horeta Llarga…de puerperio, sin prisa de presentación en sociedad. Dando el tiempo necesario para encajar la nueva familia y para que fluya la lactancia.

 

* Horeta Llarga… de crianza, de primera infancia, de segunda… de adolescencia… porque sea la que sea… seremos padres y madres toda la vida y mejor disfrutar cada etapa el tiempo que tenga que durar. Dejándonos también nuestro tiempo para adaptarnos a las diferentes necesidades que tienen nuestros/as hijos/as.

La amapola (“gallaret” en mi pueblo)

 

He crecido en un pueblo rodeado de campo y ganaderia (toda mi família materna y paterna viene del mundo campesino) y de pequeña siempre hemos salido a pasear por el campo. Allí encontrábamos “gallarets”, que es el nombre que las amapolas tienen en mi pueblo. Uno de los juegos que más veces he hecho, es adivinar si dentro del brote de la planta, antes de que floreciera, sería “gallo”, “gallina” o “pollito”. Por los que no habéis jugado nunca a este sencillo juego, se trata de adivinar de qué color tendrá los pétalos cuando con las manos fuerzas la apertura del brote. Si son rojos será gallo, si son rosas será gallina y, si son blancos, será pollito. Os animo a jugar a este juego siempre que salgais con niños por el campo.

 

Pues la MaPaternidad es esto!! Incógnita de qué será, de cómo será, de cómo nos desenvolveremos como tal. Y… mires por donde mires: pueblos, villas, ciudades o países… por todas partes hay niños, familias, mujeres embarazadas… y sean de donde sean, son frágiles pero bonitas/os.

 

El color rojo de sus pétalos son el color de la sangre, de la vida que circula por nuestros cuerpos, necesaria para gestar y para criar. Y el verde de su tallo… la esperanza que siempre se necesita porque salga como salga, lo aceptemos y acompañemos de la mejor manera posible. Buscando el amor y la felicidad.

 

Y su fruto, la capsula, con su poder sedante, igual que la sensación de la mujer embarazada, inmersa en su mundo.